Internet avanza que es una barbaridad. El tópico encaja como anillo al dedo para describir la evolución de la Red en los apenas veinte años en los que ha pasado de ser un fenómeno relativamente popular, a convertirse en una herramienta clave en las relaciones sociales y en el comportamiento de los consumidores. La gran mayoría de los procesos de adquisición de productos o servicios, si no empieza o termina en Internet, tiene en el espacio online un hito obligado como medio de obtención de información, consulta, comparativa…etc.
Su integración en la vida cotidiana ha sido tan rápida, que a muchas empresas no les ha dado tiempo a acomodarse a los constantes cambios e innovaciones que se producen en el entorno digital, fundamentalmente, porque nos cuesta acostumbrarnos a una dinámica de transformación en la que los ciclos son tan cortos.
Avanzar con las nuevas tecnologías
Pero si no queremos perder oportunidades debemos hacer un esfuerzo, adaptarnos al medio y saber explotar sus posibilidades. Debemos asumir que, en la escala que corresponda a nuestro sector y mercado, y de acuerdo con los objetivos de nuestro negocio, es necesario plantearnos una estrategia on line para nuestra proyección en la Red.
Hay que reconocer que a veces nos sentimos abrumados. De repente, se han puesto a nuestra disposición numerosas herramientas (gestores de sitios web, blogs, redes sociales, publicidad online, email marketing) que a priori parecen fáciles de utilizar, si las comparamos con los instrumentos del marketing y comunicación tradicionales. Sin embargo, aunque podemos manejarlos tras un aprendizaje breve, requieren una dedicación mínima, que a veces es difícil conseguir entre las tareas del día a día. Pero si queremos verdaderamente sacar partido a nuestra web debemos intentarlo y, trabajar seriamente en un plan definido en el que el primer objetivo sea contar con un sitio web que ofrezca al cliente un valor añadido que nos diferencie del resto de competidores.
Y aquí enlazamos con el título del post. Un simple vistazo a muchos sitios web de mediadores de seguros muestra que la presencia online es una asignatura pendiente. La página, que ya cuenta con tres, cuatro, cinco e incluso más años (una eternidad para Internet), se ha convertido en un mero escaparate digital con una función muy secundaria en la acción comercial de la empresa.
Esto no significa que la web del mediador tenga que ser un lugar para la venta, en este punto nos sacan ventaja otros competidores que dedican su esfuerzo a ello. La página web del mediador debe fomentar la interacción con el cliente, y ser un canal de ayuda para ofrecerles un servicio completo de asesoramiento profesional independiente. La web debe ser un instrumento más para dar a conocer al cliente todo lo que podemos hacer por él y, por supuesto, para que él pueda interactuar con nosotros.
En base a esto que hemos comentado hasta ahora, la web del mediador debe cumplir dos principios básicos, que hoy se exigen a cualquier web:
Una vez que conseguimos establecer contacto, podemos realizar la gestión comercial o de atención al cliente del mismo modo en que lo hacemos en el mundo real, en el que, una cara desconocida que entra por la puerta pasa a tener nombre y apellidos, y se convierte en un cliente potencial o en un cliente al que debemos cuidar para que siga con nosotros.
Es una proporción que se ha multiplicado en apenas dos años y que sigue en ascenso, de forma paralela a la generalización del uso cotidiano de smartphones, que nos acompañan a todas horas, y que permanecen a nuestro lado hasta en la mesilla de noche. Pero es que además, multitud de dispositivos cotidianos se están sumando a la Red. Como resultado, la navegación se realiza desde diferentes tipos de pantallas, dispositivos, sistemas operativos y navegadores.
Para estar presentes en todos ellos, el sitio web de nuestra empresa ha de estar programado con determinados estándares que garanticen la adecuada usabilidad y permitan a los usuarios consultar y participar de las propuestas de la organización.
¿No cumples alguno de estos dos principios? ¿O ninguno de los dos?:
Carlos Sotelo
Consultor de Comunicación